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    9/1/2008

    MEJOR

    URGENTE

    EL QUE LO LEA QUE DEJE UN MENSAJE QUE DEMUESTRE QUE A LEIDO PORFAVOR CONTRA MAS PERSONAS MEJOR

    URGENTE

    NO LO ENTIENDO PORQUE NOS HACEN ESTO QUE PASA AVER SI ALGUIEN ME LO PUEDE EXPLICAR

    URGENTE

    Reply

    Reply to Sender    Recommend

    Message 1 in Discussion

    From: Karen

    A T E N C I Ó N

    ATENCIÓN QUITAN.. EL MESSENGER!!!

    PASALO A TODOS TUS CONTACTOS QUE TENGAN CUENTA EN HOTMAIL:

    Querido Usuario del Hotmail,

    Debido a las repentinas acometidas de la gente que firmaba en Hotmail, ha venido a nuestra atención que estamos ejecutando una saturación de recursos. Así pues, dentro del tiempo de un mes, se suprimirá a cualquier persona que no reciba este e-mail con el título sujeto exacto de nuestro servidor. Por favor, haga seguir este email de modo que sepamos que usted todavía está utilizando esta cuenta.

    ALERTA AMONESTADORA:

    Hotmail está sobrecargado y necesitamos conseguir librados a algunas personas y deseamos descubrir que los utilizadores realmente están utilizando sus cuentas de Hotmail. De modo que si usted está utilizando su cuenta, PASE POR FAVOR ESTE E-MAIL a cada utilizador de Hotmail que usted pueda, y si usted no pasa esta carta a cualquier persona nosotros suprimiremos su cuenta !!!

    Mr.John Henerd.

    Hotmail Admin. Departament.

    PÁSALO A TODOS TUS CONTACTOS PORQUE AHORA SI ES DEFINITIVO

     Hotmail se cierra

       Si usas Hotmail manda este mensaje a todos los que sepas que lo usan, de lo contrario el dueño de Hotmail (Jon Henerd) borrará tu mail de aquí­. Hotmail se esta sobrecargando y necesitamos librarnos  de gente y queremos saber cuales son los actuales usuarios que estan usando sus cuentas de Hotmail. Así­ que si tu eres  un usuario, por favor manda este e-mail a todos los que puedas, pero si no lo pasas a nadie se borrará tu cuenta de hotmail.

    Gracias por tu cooperación

    Mr. Jon Henerd

    Departamento de administración de Hotmail ..

    Estimado usuario.

    Debido a la saturacion que hemos tenido debido a la aparición del MSN y sus derivados, estamos sufriendo una saturación en el sistema en la creación de cuentas de email. Las consecuencias sufridas son:

    1). No más espacio de 1 MB de espacio en el disco duro.

    2). No más de 20 usuarios en tu libro de contactos.               

    3). Tendrás que reenviar por lo menos una copia de este email al menos a 10 personas para que el sistema pueda comprobar tu existencia y tu participación en éste.

             Microsoft Internet Services ha puesto un pequeño dispositivo al mensage que al reenviarlo quedaras en la lista de usuarios activos de hotmail. Si no haces los requisitos pedidos en menos de 7 dias tu cuenta sera Clausurada y eliminada definitivamente del systema.

             Disculpas por las molestias. a.. Atenamente: Hotmail Staff' b.. Edwar John - President

    AGRADECIMIENTO

    OS AGRADEZCO A TODOS POR AVERME APOYADO Y ANIMADO YA ESTOY MEJOR
    8/30/2008

    ROSAS

    DEDICATORIAS DE AMISTAD

    Compartir los sueños con un amigo es empezar a convertirlos en realidad
    Amigo no es aquel que regala rosas, sino aquel que le quita las espinas
    Amigas toda la vida, amigas hasta la muerte, pero como la muerte es vida, amigas eternamente.
    La amistad es como el mar: se ve el principio pero no el final.
    Amigos son los que en las prosperidades acuden al ser llamados y en las adversidades sin serlo.
    Tres cosas tiene España que no tiene Perú: la Catedral, la Cibeles, y una amiga como tú.

    POESIAS DE PELICULA

    MAR ADENTRO

    Mar adentro
    en la ingravidad del fondo
    donde se cumplen los sueños
    se juntan las voluntades
    para cumplir un deseo
    un beso entiende la vida
    con un relámpago y un trueno.
     
    Y en una metamorfosis
    mi cuerpo no es ya mi cuerpo
    es como penetrar al centro del universo
    el abrazo masculino
    y el mas puro de los besos
    hasta verlos reducidos
    en un único deseo
     
    Tu mirada y mi mirada
    como un eco repitiendo sin palabras
    mas adentro, mas adentro
    hasta el mas allá del todo
    por la sangre y por los huesos...
     
    Pero me despierto siempre
    y siempre quiero estar muerto
    para seguir con mi boca
    enredada en tus cabellos.
     
     
    SAUCE LLORON
     
    Querido sauce lloròn
    que siempre estas enlagrimado
    llorando pareces enojado
    quizá es porque te dejó un día
    o porque dijo que quedarse no podía
     
    En tus ramas se balanceaba
    y ahora añoras la felicidad que eso te daba?
    tus hojas regalaban fresca brisa
    y creiste que nunca se apagaría su risa?
    refugio en tus ramas encontraría
    pensabas que su risa nunca desaparecería
     
    Sauce llorón escucha el viento
    te diré algo que calmará tu lamento
    quizá pienses que la muerte por siempre se la llevó
    pero en tu corazón por siempre se alojó
    LA BODA DE MI MEJOR AMIGO
     
    "Dile que le quieres
    dile que siempre le has querido
    durante nueve años
    pero temias al amor
    tenías miedo a esa necesidad
    de pertenecer a alguien
    todos la tenemos, siento decirte
     
    Dile que este es el momento
    más cruel y más idiota para
    hacerle esto... pero ahí esta
    y tiene que elegir..." 
     
     


    AMELIE
     
    Sin tí, las emociones de hoy
    no serían mas que la piel muerta
    de las de ayer.
    MUJERCITAS
     
    Sólo importa lo que opines de tí misma
    si crees que tu valor radica en ser
    un mero objeto decorativo
    puede que algún día acabes creyendo
    que sólo eres eso en realidad
     
    el tiempo erosiona esa belleza
    pero lo que no puede erosionar
    son los maravillosos logros de tu mente
    tu sentido del humor, tu bondad,
    tu alegría, el valor de tu conciencia
    esos son los valores que admiro en tí
     
    La vida es como
    la espuma
    por eso hay que darse
    como el mar...

    POESIAS DE REFLEXION

    INSTANTES

    Si pudiera vivir nuevamente mi vida
    En la próxima trataría de cometer mas errores
    No intentaría ser tan perfecta, me relajaría mas
    Sería mas tonta de lo que he sido
    De hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad
    Sería menos higiénico
    Correría mas riesgos, haría mas viajes,
    contemplaría mas atardeceres,
    subiría mas montañas, nadará más ríos.
    Iría a mas lugares donde nunca he ido
    Comería mas helados y menos habas
    Tendría mas problemas reales y menos imaginarios
    Yo fui una de esas personas que vivió sensata
    y prolíficamente cada minuto de su vida.
    Claro que tuve momentos de alegría.
    Pero si pudiera volver atrás trataría de tener
    Solamente buenos momentos
    Por sí no lo sabes de hecho
    la vida esta hecha de momentos.
    No pierdas el ahora
    Yo era de esas personas que no iban a ninguna parte
    Sin termómetro, una bolsa de agua caliente
    Un paraguas y un paracaídas.
    Si pudiera volver a vivir
    Viajaría mas liviana
    Si pudiera volver a vivir
    Andaría mas descalzo
    A principio de la primavera
    Y seguiría así hasta concluir el otoño
    Daría mas vueltas a Calecitos
    Contemplaría mas amaneceres
    Y jugaría con mas niños
    Si tuviera otra vez la vida
    Pero ya ven, tengo 85 años
    Y sé que me estoy muriendo.

     


    El hombre y la mujer

    El hombre es la más elevada de las criaturas
    La mujer es el mas sublime de los ideales
    El hombre es el cerebro
    La mujer es el corazón
    El cerebro fabrica la luz; el corazón, el amor
    La luz fecunda, el amor resucita
    El hombre es fuerte por la razón
    La mujer es invencible por las lágrimas
    La razón convence, las lágrimas
    La razón convence, las lagrimas conmueven
    El hombre es capaz de todos los heroísmos
    La mujer de todos los martirios
    El heroísmo ennoblece; el martirio sublima
    El hombre es un código. La mujer es un evangelio
    El código corrige; el evangelio perfecciona
    El hombre es un templo. La mujer es un sagrario
    Ante el templo nos descubrimos;
    Ante el sagrario nos arrodillamos.
    El hombre piensa. La mujer sueña
    Pensar es tener en el cráneo una larva;
    Soñar es tener en la frente una aureola;
    El hombre es un océano. La mujer es un lago.
    El océano tiene la perla que adorna;
    El lago la poesía que deslumbra
    El hombre es el águila que vuela
    La mujer es el ruiseñor que canta
    Volar es dominar el espacio;
    Cantar es conquistar el alma.
    En fin
    El hombre está colocado donde termina la tierra
    La mujer donde comienza el cielo...

     


    La Marioneta

    Si de alguna manera
    Dios se olvidara de que soy
    solamente una marioneta de trapo
    y me regalara unos instantes de vida
    nodiriía todo lo que pienso
    pero en definitiva, pensaria todo lo que digo

    Daría importancia a las cosas
    no por lo que valen, sino por lo que significan
    dormiría poco y soñaría mucho
    porque entiendo que por cada minuto
    que cerramos losojos, perdemos 60 seg. de luz

    Andaría cuando los demás se detienen
    despertaría cuando los demás duermen
    escucharía mientras los demás hablan
    y como disfrutaría de un buen helado de chocolate

    Dios mio, si yo tuviera vida
    vestiría sencillo y me tiraría de bruces al sol
    dejando al descubierto, no solamente mi cuerpo
    si no mi alma

    Dios mio, si yo tuviera un corazón
    escribiría mi odio sobre el hielo
    y esperaría a que saliera el sol

    Pintaría con un sueño de Vangho
    un poema de Debedette
    y sobre las estrellas
    y una canción de Serrat
    sería la serenata que
    le regalaría a la luna

    Con mis lágrimas regaría las rosas
    para sentir el dolor de sus espinas
    y el beso encarnado de sus pétalos

    Si yo tuviera un poco de vida
    no dejaría pasar un solo día
    sind ecirle a la gente que quiero
    que la quiero

    Convencería a cada mujer
    que ella es mi favorita
    y viviría enamorado del amor
    les explicaria a los hombres
    cuan equivocados están
    cuando piensan, que dejan
    de madurarse cuando envejecen
    sin saber que realmente envejecen
    cuando dejan de madurarse

    A un niño le regalaría alas
    pero dejaría que el solo aprendiera a volar
    y a los viejos, a mis viejos
    les enseñaría que la muerte no llega
    con la vejez si no con el olvido

    Son tantas las cosas que he podido
    aprender de ustedes los hombres
    he aprendido que cada uno quiere vivir
    en la cima de la montaña
    sin saber, que la verdadera felicidad
    este en forma de subirla

    He aprendido que cuando un niño nace
    y con su pequeño dedo, aprieta el puño
    de su padre, lo tiene atrapado para siempre
    y he aprendido que un hombre
    solamente tiene derecho a mirar a otro
    hacia abajo, cuando habrá de ayudarlo a levantarse.

    Son tantas las cosas que he aprendido de ustedes
    pero finalmente no sirven de nada
    porque cuando guarden a este pequeño muñeco
    dentro de la maleta, infelízmente estaré muriendo.



     


    AMISTAD

    Si tienes un amigo, has merecido un don divino.
    La amistad leal, sincera, desinteresada
    es la verdadera comunión de las almas.
    El recuerdo del amigo lejano,
    del amigo de la niñez o de la juventud
    produce íntima alegría de haberlos conocido,
    Nuestra vida se enriqueció con su contacto
    por breve que haya sido.
    La amistad no se conquista, no se impone,
    se cultiva como una flor, se abona con pequeños
    detalles de cortesía y de ternura y de lealtad,
    se riega con aguas vivas de desinterés
    y de cariño silencioso.

    POESIAS DE AMISTAD

    La Amistad es...

    La amistad es una planta que debemos cultivar
    fertilizarla en cariño y con lágrimas regar
    La amistad es una estrella que debemos alcanzar
    no en cohetes de locura sino en naves de lealtad
    La amistad es una rosa que se puede marchitar
    por usar la indiferencia ó recibir y nunca dar
    La amistad es gota de agua que se nos puede secar
    sino le damos cuidados pronto se nos va a acabar
    La amistad es joya rara muy difícil de encontrar
    de un valor insospechado y dura como el metal
    La amistad es cosa extraña, es un canto de verdad
    tiene letra de franqueza y música celestial.

    HISTORIAS DE MIEDO

    Marcos Pillado era un policía harto de los trabajos de oficina, harto de que su trabajo no fuera reconocido, harto de, harto de, harto de...Un día que parecía iba a ser como cualquier otro, recibe una información, según él, de vital importancia para resolver un caso que desde hacía meses tenía la comisaría patas arriba. Y en esta ocasión ya no pudo más...¿cómo era posible que sus superiores estuvieran tan ciegos? ¿ es que nunca iban a tener en cuenta sus fuentes?.Así, como él sí creía en si mismo, había llegado la hora de demostrar su valia...pero no lo podía hacer desde dentro pues necesitaba trasladarse hasta Novallas, provincia de Zaragoza a unos 500 km y pensó en cogerse unos días de vacaciones que todavía le quedaban, sería una buena forma de aprovecharlos, pensó.
    Aquella noche Marcos llegó a casa y mientras cenaban le explicó a su mujer sus intenciones. Al principio ella intentó disuadirlo pero atendiendo a que sólo se trataba de un par o tres de días y que no corría ningún peligro, se le agotaron los argumentos. Se trataba de la vida profesional de él y la felicidad de toda la familia. Una hora más tarde, Marcos ya había metido cuatro trapos en la maleta, se despidió de su mujer y sus hijas con un beso...
    Conducía tranquilo, a una velocidad media y facilmente constante...para Marcos el viaje parecía de lo más normal. Sin embargo, el tiempo estaba empezando a ponerse feo y ya eran las dos de la madrugada. Tenía pensado llegar a Novallas al amanecer por lo que no había hecho reserva en ningún hotel...Viendo que amenazaba una fuerte tormenta, decidió pisar un poco el acelerador para encontrar rapidamente un alojamiento. Desgraciadamente, su coche tuvo una avería en una zona aislada y lo único qe alcanzaba a otear eran unas luces a pocos kms de allí.
    Marcos se dirigió a las luces andando bajo una fuerte lluvia y un viento que no le permitía avanzar. Casi dos horas después consiguió llegar a la puerta de un viejo edificio que resultó ser un manicomio. Le abrió la puerta un viejo celador al que le explicó todo lo ocurrido y le preguntó si sería posible utilizar el teléfono para avisar a una grua. El celador le contó que las instalaciones era muy antiguas y el teléfono ya hacía rato que no funcionaba, algo habitual con el ma tiempo...Hasta el día siguiente no estaría arreglado y eso si cesaba la tormenta. El anciano celador le explicó que aquel era un hospital donde ingresaban enfermos mentales desahuciados por su famila o que estaban solos en el mundo por lo que no era usual recibir visitas y le ofreció pasar allí la noche, en una de las habitaciones vacias. Visto que no le quedaba otra opción dormiría allí y por la mañana avisaría a la grua. Mientras le acompañaba a la habitacion le preguntó si trabajaba alguién más con él y al parecer había otras cuatro personas pero con los que él no mantenía ninguna relación. La mayoría de los trabajadores de allí iban y venían, a nadie le gustaba trabajar en ese lugar, excepto a él.
    Marcos se acostó y se quedó dormido rapidamente, estaba agotado debido a la tensión acumulada durante todo el día.
    Lo que ocurrió desde ese momento no se sbe con certeza, ni creo que nunca se llegará a saber con exactitud. La cuestión es que aquel viejo celador murió aquella misma noche por causas naturales. El problema es que por la mañana cuando Marcos salió de la habitación y pidió que le dejasen llamar a la grua, notó que los enfermeros que había allí, le trataban de forma rara, parecia que ignoraban sus peticiones, le decían que se marchara a la habitación y no molestara.
    ¿Qué era lo que estaba ocurriendo?. Parece ser, que el celador no había dejado costancia que la persona que estaba allí, en aquella habitación, era alguien de paso que había tenido un problema con el coche. Marcos trató de explicar lo que había pasado pero le siguieron la corriente como a un loco más. El Sr. Pillado (ahora ya le llamaré Sr., al menos...), llegado cierto momento, llego a ponerse violento incluso, lo que fue peor, ya que le redujeron y le sedaron...fueron dos semanas terribles. Hasta que por fin, su familia y sus compañeros de la comisaría consiguieron dar con él. No obstante, el golpe psicológico fue tan grande, que Sr. Pillado nunca pudo recuperarse y lo último que se sabe es que hoy día se encuentra ingresado en una institución mentar de su ciudad natal y que todos los días repite a los médicos y enfermers sin cesar, que él no debería estar allí, que necesita llegar a Novallas y que le dejen llamar a una grua.

    MITOS

    Terror en la ruta
     

    Una de las historias populares más macabras entre las creadas en el siglo XX es la que hace referencia a un conductor que en el último momento decide no recoger a un viajante. Generalmente el narrador comienza diciendo: "¿Te conté lo que le ocurrió a mi amigo? Bueno, de hecho fue a su primo..." Y continúa así: Un automovilista va conduciendo por una carretera, cuando ve a un hombre joven con el pulgar levantado. Al disminuir la velocidad para recogerlo queda consternado al ver que detrás de los arbustos o árboles de la carretera asoman dos o tres compañeros suyos.

    Considerando quizá que están abusando de su generosidad, o tal vez alarmado ante la posibilidad de que se trate de una banda de ladrones, el conductor decide en el último momento no recogerlos. Los viajantes se encuentran ya bastante cerca del coche, pero el conductor pisa el acelerador a fondo y se aleja tan rápido como puede. Los viajantes parecen enojados: gritan y chillan mientras el automovilista se aleja. Feliz de haber logrado escapar a tiempo, el conductor sigue su camino unos kilómetros sin detenerse. Después, al comprobar que el indicador de la gasolina se acerca al cero, se para en una estación de servicio.
    Acto seguido observa que el operario de la estación de servicio, lívido como la cera, se aparta horrorizado del coche. El conductor baja para ver qué es lo que pasa, y queda paralizado de horror ante lo que ven sus ojos.

    Atrapados en una de las manijas de la puerta hay cuatro dedos humanos.

     

      El colectivero (enviada por Ignacio, desde Argentina)
     

    Una noche en Rosario (provincia Argentina), enfrente del cementerio "El Salvador", un colectivero (chofer de ómnibus) de la línea "114" iba conduciendo de noche medio dormido, de pronto, ve impotente como una chica se le cruza velozmente frente al ómnibus y este la arroya.

    El colectivero asustado por lo sucedido y lo tétrico de el lugar decide retroceder, esquivar el cadáver de la chica y escapar. Luego de unos minutos de ir a toda velocidad y no detenerse en sus paradas normales, completamente histérico ve por el espejo retrovisor, que la chica que había arrollado está sentada en el ultimo asiento mirándolo fijo y llorando.

     

    Misteriosa Luna Llena

    Cierta noche una pareja, que pasea a la luz de la Luna Llena, encuentra a un perro pequines. Parece perdido y está lastimado. Deciden llevárselo a casa para curarlo. El hombre se quita el cinturón y rodeando el cuello del perro, improvisa una correa.
    Ya en la casa, la mujer se inclina para limpiar la herida del animal. Al agacharse, deja descubierto un crucifijo que cuelga de su garganta. El perro, al ver la cruz, se violenta, lanza mordiscos y corre por el departamento. La única salida es una ventana abierta y el perro salta. Están en un piso 13 pero el pequines no sabe que eso le traerá mala suerte. La pareja queda impactada y evitan asomarse a la ventana.
    A la mañana siguiente llaman a la puerta de la pareja. Se trata de un policía, que les pregunta si escucharon algún ruido en la noche anterior. Y agrega "encontramos un enano corriendo por la calle, en bolas y con un cinturón rodeándole el cuello".

    Baño helado

    En un bar de mala muerte, un enano observa a las mujeres. Recién sale de la cárcel, luego de 8 años de encierro. Todas le parecen hermosas, pero una en particular desentona con el lugar. Es de belleza delicada, viste con elegancia y tiene exuberantes curvas. El enano siente que se le incendia el sexo y teme entrar en erupción. De pronto la mujer se le acerca y luego de cruzar algunas frases, le propone ir a un hotel.
    No pueden esperar llegar a la habitación, en el ascensor del hotel se aman por primera vez. Y vuelven a amarse en el cuarto, una, dos, tres y cuatro veces. El enano, envalentonado, quiere realizar una fantasía. Se trepa al ropero, no sin esfuerzo, y salta como un tigre sobre la mujer. Pero ha calculado mal y da con su humanidad de lleno contra la mesa de noche y se desmaya.
    Cuando se despierta, se encuentra en una bañera llena de hielo. Un sudor frío lo recorre. También ve una nota y un teléfono. No sin horror, lee la nota. Esta dice: "Bienvenido. Te desmayaste con el golpe. Pero, desmayado y todo, seguías dándole riñonazos a la alfombra y estabas perforando el piso. Te puse en la bañera para que te baje la calentura. Imaginate si te encuentran dándole bomba al piso... Por si acaso te dejo el teléfono de una masajista; besitos".

    La mujer de negro

    En el cementerio, dos amigos caminan. Al llegar a una encrucijada, se separan. Uno de los hombres se detiene frente a una tumba. A los minutos se le acerca una mujer muy pálida, con atuendo antiguo y vestida de negro. A pesar de todo, es en extremo bella. Hablan y, luego, van a un hotel donde hacen el amor. Al día siguiente el hombre nota que la mujer se fue. Se viste y vuelve al cementerio. Camina cómodamente entre las tumbas, como quien ha realizado esa marcha varias veces, y se detiene frente a una lápida. Allí lo espera su amigo, y le pregunta "¿Cómo te fue?". El hombre responde: "10 puntos! Nunca pensé que las muertas garchaban tan bien".

    Mitos Urbanos: El doble
    Un hombre sueña, cada noche, con los placeres de la fortuna. En sus quimeras es millonario, respetado y amado por cientos de mujeres, tanto sucesiva como simultáneamente. Cuando el hombre despierta, cada mañana, se encuentra en su cuarto y una mujer, a la que llama esposa, babea eternamente su almohada. Al rato lo despiertan dos niños bastantes feos, que insisten en llamarlo padre. Luego de un penoso viaje, llega a su trabajo, donde un jefe lo maltrata por unas pocas monedas.
    Sin embargo, cuando llega la noche, sueña y en sus sueños él es otro y vive una vida que le parece robada. El dolor se hace más fuerte en las mañanas, cuando sus ilusiones se deshacen y se reencuentra con la mujer de la eterna baba.
    Con la llegada del otoño, el sueño se le extiende y debe apurarse para llegar al trabajo. Ese atraso será fundamental. El día se le trastoca y pierde el transporte que lo empuja al trabajo. Desesperado, espera en una esquina. De pronto ve como un lujoso auto se detiene y abre la puerta. No lo duda y entra. Allí se encuentra con él, es decir consigo pero siendo el del sueño. Sin hablarse, ambos, él y él, se desnudan y cambian sus pertenencias. Al terminar el trámite, el otro baja para ser él. Ese día será el mejor de sus días.
    Llegada la noche, en su mansión, lo acompaña una modelo que lo excita. Sin embargo lo vence el cansancio. Y sueña. Sueña con una habitación donde una mujer duerme a su lado. Ella no babea sino que sonríe y lo llena de besos. A veces los interrumpen dos niños, que se le parecen bastante.
    Cada día despertará y volverá a aquella esquina, esperando que el otoño trastoque el día del otro y puedan intercambiar sus ropas.

    Mitos Urbanos: La mujer del bar
    Un enano sueña con una mujer. En el sueño, ambos están en un bar y no se conocen. Ella lleva un ajustado vestido blanco y descansa apoyada contra una columna. Tiene un cuerpo de exacta belleza. Él se acerca y le dice: "no perdamos el tiempo; quiero amarte". Ella parecía esperarlo y de inmediato aparecen en un hotel, donde se entregan a las caricias, ante de amarse como fieras.
    El sueño se repite por meses y la mujer es ya una obsesión. Pero él no se conforma con soñarla y la busca en cuanto bar conoce o le indican. Como talismán viste las ropas con las que se sueña cada noche.
    La llegada del verano le hace más corto el dormir y dispone de más tiempo para visitar bares y en su recorrida encuentra uno bastante familiar. Tal como lo había esperado, dentro, encuentra a la mujer con ese vestido blanco y descansando contra una columna. El enano camino con la seguridad de un actor que ha representado una escena miles de veces.
    Cuando la alcanza, de su boca se descuelga la frase repetida cada noche: "no perdamos el tiempo; quiero amarte". Ella, que parecía esperarlo, y de inmediato le patea los genitales. Luego, lo echan a los golpes del bar.
    Desde esa noche el hombre no volvió a soñarla.

    Sexo online
    Un hombre aburrido busca sexo en Internet. Visita sitios y sitios. En eso, encuentra un aviso que promete "Soy vicioso y te trago todo el coso". Interesado entra en el lugar. Se sorprende al encontrar que la persona que hace el ofrecimiento es idéntico a él, ha excepción de usar peluca y una exótica lencería. Sumamente angustiado, llama a un número telefónico que se encuentra en dicho aviso. Cuando se establece la comunicación, la campanilla de un teléfono suena en su casa. Busca y rebusca. El sonido insiste desde dentro de un cajón. Al abrirlo encuentra, no sin horror, un aparato telefónico. Junto a éste, también hay una peluca, lencería erótica y varios preservativos.

    El relato de un desconocido
    Tres amigos concurren a un bar y se acercan a la barra. Allí un enano los saluda y les invita un trago. Al comienzo desconfían, pero terminan aceptando. El enano ofrece contar una historia increíble y sigue convidando tragos. Los tres amigos se prestan al juego.
    La historia cuenta las vivencias de un tercero, que es ladrón de cajas fuertes. Cierto día, mientras está realizando un atraco, el ladrón escucha pasos. En segundos ingresan a la habitación dos policías. El ladrón se sabe rodeado. Para ganar tiempo, lanza una herramienta contra los policías y logra herir a uno. Entonces aprovecha la oportunidad. Buscando una vía de escape, salta por una ventana. Es un tercer piso. Cuando cae, sufre un accidente: un pequeño árbol se le introduce en el ano. El dolor es terrible, sin embargo ese árbol ha amortiguado su caída y le salva la vida. No sin dificultad puede huir y dirigirse a un hospital. Al rato, mientras es asistido por un médico, ve que a su lado hay otro enfermo. Sorprendido, comprende que se trata del policía que él había herido. Esa noche la pasará en la cárcel.
    Luego de terminar su relato, el enano bebe un sorbo de su copa. Los amigos se ríen y dicen que la historia es poco creíble. El enano sonríe y, pasados unos minutos, anuncia que debe irse.
    Mientras el enano camina hacia la puerta, los amigos pueden ver, claramente, que el enano renguea.

    El grafólogo
    Un hombre se encuentra con un amigo y le cuenta que ha ido a ver a un grafólogo, un adivino que predice el futuro estudiando la letra del consultante. El hombre dice que el grafólogo le ha prevenido de una fatalidad y le ha salvado la vida.
    El otro, intrigado, decide visitar al grafólogo, pero como se avergüenza, escribe antes una nota.
    Ya en lo del grafólogo, el hombre dice que quiere hacer una consulta por un "amigo" y le tiende la nota. El adivino lee y el gesto, al comienzo imperturbable, se trueca por el enojo: "No me haga perder el tiempo", dice, "el hombre que escribió esta nota murió hace años". El consultante, notablemente perturbado, dice que esa nota tiene horas de escrita. El grafólogo insiste en que se trata de una broma y repita que el escrito pertenece a un muerto y pregunta "¿le parece gracioso querer saber el futuro de un muerto". El hombre solo puede titubear. Entonces el vidente agrega una descripción del supuesto muerto, descripción que es aplicable al consultante, quien ya tiembla como un perro mojado.
    Al borde del llanto, el entrevistado dice: "no puedo estar muerto porque quien escribió la nota fui YO". El adivino calla. Vuelve a tomar la nota y dice: "Oh, disculpe. Debí equivocarme".

    El enano del buzón
    Cuentan que en determinada esquina hay buzón. Dentro de ese buzón vive un enano. Se dice que, por la ranura para echar las cartas, él espía al mundo. Aprovecha su escondite para insultar a la gente, escupir a las viejas o mirarle las partes a hombres, mujeres y niños.
    Todas las cartas que llegan a ese buzón son leídas por el enano. El guarda las que comprometen a quienes escriben. Luego los extorsiona. A cambio de su silencio, pide sexo o que le corten las uñas de los pies. Las otras cartas, las inofensivas, son su alimento. Lo cierto es que las cartas que entran en ese buzón nunca llegan a destino.


    El enano atropellado
    En la madrugada, cerca de algún cementerio, un conductor de ómnibus, debe esforzarse para no caer dormido. Nadie ha subido al micro, cuya parada final es una estación de trenes. Los ojos se le cierran y cabecea. Cada tanto cae en un breve dormir.
    En eso aparece un enano que, en medio de la calle, le hace señas para que se detenga. El conductor, falto de reflejos, no puede evitar atropellarlo. Asustado se da a la fuga. Cuando mira por el espejo retrovisor, no puede ver el cuerpo del enano.
    Sumamente asustado, quiere frenar para comprobar los daños en su vehículo. A las cuadras, se detiene y desciende. Abrazado al guardabarros está la enano. No parece estar herido pero se lo nota algo nervioso. En eso dice: "Pensé que no ibas a frenar y que iba a tener que viajar así hasta la estación".


    La mujer de la carretera
    En alguna ruta perdida, un conductor aburrido decide levantar a alguien en la ruta. Por lo general se trata de una enana. Lo primero que llama la atención es que viste de modo anticuado. El conductor se siente algo incomodo. Hay algo extraño en esa enana, que no habla, es pálida y lleva los cabellos teñidos de negro azabache. Usa zapatos embarrados y tierra debajo de las uñas.
    En el algún momento, la enana parece dormirse y se inclina hacia el regazo del hombre. Al rato le practica sexo oral unas 10 o 15 veces seguidas. El hombre, debilitado, es vencido por el sueño. Cuando despierta, nota que la enana se ha ido. Vuelve a conducir y a los pocos metros ve una casa, donde hay ropa tendida. Entre la ropa no le cuesta reconocer el vestido de la enana. Se detiene y golpea a la puerta. Le abre un enano. El conductor pregunta por la dueña del vestido y el enano le responde que es de su tía abuela, pero que ella ha muerto hace décadas.
    El conductor entonces ve algo que lo paraliza. Por encima del hombro del enano, dentro de la casa, puede ver una peluca negra, y para su horror, ve que las uñas del enano están cubiertas de tierra.

    El enano de la cama usada.

    El relato más o menos dice que una pareja compra una cama usada. Esa misma noche, mientras duermen en la cama, ambos tienen sueños que al día siguiente intentan olvidar. Los sueños son de tinte erótico y se repiten. La pareja comienza a verse desmejorada: en cada amanecer se encuentran más cansados que la noche anterior. Un amigo nota el deterioro de los jóvenes. Se hace invitar a la casa y tajea el colchón. En medio de la goma espuma encuentra un enano, quien todas las noches droga y sodomiza a la pareja.

    El enano de los mingitorios

    Dicen que en el baño de un bar, cercano a una estación de trenes o micros, sucede algo extraño. Cuando los clientes van al baño, urgidos por el exceso de cerveza o café, son atacados. Cuando proceden a hacer su micción, los atacados encuentran la cabeza de un enano, quien con su boca abierta, se asoma de un mingitorio y los abusa o les hace una propuesta deshonesta. Al parecer solo ataca a borrachos y superdotados.

    El invitado en el baño

    La leyenda dice que durante una cena, un invitado se excusa y va hacia el baño. Los otros invitados continúan en su actividad. Desde el baño llegan sonidos extraños, de dolor. Los comensales empiezan a inquietarse y hacen chistes para disimular. Los gritos que vienen desde el baño ganan intensidad: son desgarradores, como de películas de terror. Una mujer, en la mesa, se desmaya. Los otros invitados se levantan y corren hacia el baño. La puerta está trabada desde dentro. Desde dentro, el hombre grita y patalea. Uno de los invitados arremete contra la puerta con un hombro y logra abrirla. El invitado yace tirado, con los pantalones bajos y en la taza del inodoro hay un enano de jardín.

    Estas son algunas de las leyendas urbanas que hemos logrado conocer. Seguramente hay más, porque la creatividad del pueblo es infinita.


     

    EXISTEN LOS FANTASMAS

    LA PUBLICACIÓN DE UNA SORPRENDENTE FOTOGRAFÍA HACE RENACER CON FUERZA LA TEORÍA DEL SUPUESTO ORIGEN EXTRATERRESTRE DE LAS RUINAS INCAS DEL PERÚ

    Esta es una de las preciosas fotografías que cualquier turista puede tomar, en un día despejado y luminoso, de las ruinas incas de Machu-Pichu, en el Perú:

    Sin embargo, el efecto es sorprendente si damos una vuelta de 90º a la foto...

    El impresionante parecido de la masa montañosa con una gigantesca cara humana, adornada con atuendos indios, hacen dificilmente explicable su construcción por manos humanas. A raíz de la publicación de esta foto, miembros de la comunidad científica internacional han retomado con fuerza la teoría del supuesto origen extraterrestre de la civilización inca.

    CINCO CHICOS DE VALENCIA SE REÚNEN EN UNA CASA SOLITARIA EN MITAD DE TIERRAS DE CULTIVO PARA PRACTICAR ESPIRITISMO

    En un pueblo de la Comunidad Valenciana ocurrieron estos hechos, contados por alguien de la misma localidad. Una noche, cinco chicos se reunieron en una vieja y solitaria casa abandonada en mitad de tierras de huerta con el fin de hacer espiritismo.

    Lo prepararon todo, comenzaron, y como en cada sesión que se precie, uno de ellos, el portavoz, hizo la cuestión de inicio: "Si hay alguien que te moleste aquí, dinos quien es y se irá".

    El vaso indicó dos nombres, los dueños de los nombres se miraron sorprendidos y se despidieron de los otros tres. Volverían al pueblo caminando y ya se verían más tarde.

    Dejaron a los otros tres con su sesión de espiritismo y conversaron por el camino. Cuando llevaban unos cien metros andados, escucharon un ruido y se giraron: La casa caía derrumbándose sobre los tres chicos que se habían quedado en la sesión espiritista.

    Monstruos del mundo


    Desde que el hombre es hombre ha venido viendo fabulosos monstruos que le aterrorizaban.

    Esto se ha transmitido hasta nuestros días... ¡en que todavía seguimos viéndolos!

    Hoy vamos a hablar de monstruoso acuáticos.

    Tal vez el más conocido sea Nessi:


    "El monstruo del lago Ness, familiarmente llamado Nessie, es el nombre de una criatura legendaria que se dice habita en el lago Ness, un profundo lago de agua dulce (conocido en Escocia como Loch Ness) cerca de la ciudad de Inverness. Junto con Big Foot y el Yeti, Nessie es quizá el "misterio" más difundido de la criptozoología.

    La mayoría de los científicos y otros expertos afirman que las pruebas que apoyan la existencia de Nessie no son convincentes, y consideran dichos informes fraudes o identificaciones erróneas de criaturas reales. Si es que existe, es posible fuera un antiguo reptil marino, aunque puede ser que ya se haya extinguido."(1)

    La última vez que se vio a Nessi, fue a las 5 horas del 17 de junio de 1998, en la que se describe como un objeto muy largo (2)

    ¿Como surge todo?

    "Una vieja leyenda cuenta que un misionero fue el primero en dar fe de un encuentro con el monstruo. Desde ese momento y hasta la fecha, miles de personas comentan sorprendidos sus encuentros con Nessie.

    Unos, lo han divisado mientras transitaban por la carretera que bordea el lago, otros, desde el castillo de Urquhart situado en una de sus orillas. En algunos avistamientos los curiosos han tomado fotos, algunas de ellas reveladoras de siluetas extrañas en la superficie, mientras que otras no muestran nada importante.

    A pesar de que existen varias imágenes, ninguna es lo suficientemente clara y concluyente sobre la bestia marina, y aunque hay muchos encuentros reportados, no se tiene noticias de ataques a seres humanos." (3)

    "La imagen más popular de este monstruo (con la inestimable ayuda de la industria cinematográfica de Hollywood) parece corresponder a la de un plesiosaurio, un dinosaurio acuático de tamaño medio y costumbres carnívoras, común a finales del Cretácico y principios del Jurásico. La mayor parte de las personas que han observado este animal lo describen con un largo cuello, un cuerpo robusto y unas aletas en forma de rombo. Incluso se le asignó un nombre científico: Nessiteros rhombopteryx." (4)

    Hay quien lo considera tan real como el perrito que pasea por la acera, y muchos científicos han intentado ir detrás, para conseguir la más mínima prueba de su existencia.

    "Sin embargo los criptozoologos al investigar descartaron que fuera un plesiosauros por varias razones como:

    • Se necesitaría tener una colonia de crianza de tales criaturas para que pudiesen experimentar una supervivencia a largo plazo, y junto con el hecho de que los plesiosauros necesitaban emerger a la superficie para respirar, esto daría lugar a avistamientos más frecuentes de los que se han divulgado en la actualidad.
    • El lago Ness no es lo bastante grande o productivo para que pudieran sobrevivir." (5)
    Sin embargo, las descripciones del animal son bien claritas.

    "Varias de las versiones de testigos oculares describen al misterioso animal con dos o tres jorobas o protuberancias en el lomo, situadas a cuatro metros de distancia entre sí. Entre estas versiones se cuenta la de muchas personas que lo vieron durante doce minutos el 14 de septiembre de 1934 junto a la localidad de Glen Urquhart, y quienes calcularon que su velocidad era de unos 48 kilómetros por hora.

    Durante los dos días siguientes fue visto por tres personas que corroboraron lo de las jorobas. El 4 de octubre, dos señoras lo observaron durante más de media hora, distinguiendo con claridad tres jorobas en el lomo. También tres personas de Glen Urquhart, entre ellas el inspector de diques del puerto, que observaron durante cinco minutos al animal el 14 de febrero de 1935, hablan de "jorobas como barriles"." (6)


    El vídeo es la noticia dada por una cadena de televisión, sobre una de las últimas imágenes que se ha obtenido de "tan simpático animal"

    DIOS

     

    Existencia de Dios

    La existencia de Dios como problema no se presenta del mismo modo al teólogo y al metafísico, al investigador y al expositor o docente. El teólogo parte de la existencia de Dios conocida por revelación y aceptada por fe, y reflexiona ulteriormente sobre ella. El metafísico empieza por indagarla incitado a ello por las exigencias resolutivas del conocimiento del ser en cuanto ser, y termina nombrando a Dios en conformidad con los atributos que descubre en él al encontrarlo.

    Ulteriormente, al tratar de sistematizar estos conocimientos y de desentrañarlos, puede ya adelantar nombres y nociones y señalar caminos o métodos, como sucede en las demás ciencias. En realidad, a la mayoría de los hombres el tema de la existencia de Dios nos lo ofrece la sociedad civilizada en que vivimos, previamente a la indagación directa. Se trata, pues, de un examen crítico más que de una búsqueda inédita. Partimos, por consiguiente, de una noción nominal de Dios.

    La palabra Dios (en latín Deus) parece proceder de la raíz aria div, e implica la idea de luz, luminosidad. Usualmente, por Dios, se entiende, con mayor o menor precisión, según la cultura teológica de quien emplea la palabra, el Ser óptimo, ordenador del universo y trascendente al mismo, ser personal y providente, principio y fin de todo. El Concilio Vaticano I precisó cuidadosamente el sentido que dan los católicos al término Dios, frente a las posiciones ateas y panteístas.

    El existir, aplicado a Dios, se refiere, por supuesto, a un existir real, objetivo; no a una mera realidad de conciencia, de imaginación o de cultura, en que piensan los profetas de «la muerte de Dios». Debemos precisar, además, que el verbo existir, dicho de Dios, debe ser entendido sin la nota de dependencia u origen que sugiere el prefijo ex (ex sistere, en latín), dando al verbo ser (esse, en latín) toda su intensidad óntica, que es más que el durar cosmológico: Dios no existe, es simplemente.

    El tema de la existencia de Dios se presenta como problema en dos sentidos y momentos distintos. En primer lugar, en el sentido de demostrabilidad, que supone o implica dos cosas: que la existencia de Dios no es un dato evidente, simplemente observable (en ese caso sería mostrable, no demostrable); y que, no siendo evidente en sí, se puede llegar a su conocimiento por vía de demostración o conocimiento científico. En segundo lugar, supuesta la posibilidad de indagar su existencia, queda el problema de la demostración o realización de aquella posibilidad.

    Las causas eficientes que obran en la naturaleza, si bien actúan o causan de una manera real o efectiva, dependen, sin embargo, de otra causa para ser y para obrar. Así, por ejemplo, el crecimiento de las cosechas depende (en parte) de las lluvias caídas sobre los campos; éstas, de la formación de las nubes; éstas, de la condensación del vapor, el cual procede de la evaporación de los mares, etc.

    Esto nos revela que todas las causas que actúan en el mundo tienen el carácter de causas segundas, es decir, de causas causadas, y que todas las cosas que obran son contingentes (o no tienen en sí mismas la causa de su ser).

    Es preciso entonces buscar una Causa Primera, causa de sí misma, que explique el ser de cuanto es y la actuación de todas las causas segundas que en sucesión o en simultaneidad obran en el mundo.

    Si lo que conocemos es, ante todo, las cosas finitas, y si éstas no tienen en sí mismas su causa o razón de ser, será necesario que exista una causa o razón suprema. Si esta causa fuera incognoscible o si no existiera, habría que declarar fracasada la empresa humana de saber y la filosofía como ciencia de las causas últimas.

    TEORIAS SOBRE LA EXISTENCIA DE DIOS Y SU DEMOSTRABILIDAD

    La búsqueda de una Causa Primera que explique el ser y el obrar contingentes de todas las cosas de este mundo es precisamente la búsqueda de Dios, puesto que por Dios entendemos el ser que es causa de sí mismo y origen primero de cuanto existe.

    Sobre el problema de la existencia de Dios ha habido distintas posiciones entre los filósofos a lo largo de los tiempos.

    a) Algunos -muy escasos en la historia del pensamiento- niegan su existencia. Son los llamados ateos. Quizá los más característicos de la historia sean los modernos marxistas. Una forma especial de ateísmo es el panteísmo, que identifica a Dios con el conjunto del Universo y le niega un carácter personal y distinto del mundo. Tal es el caso de Espinosa (siglo XVII), que ya conocemos, y de los antiguos estoicos.

    b) Otros autores declaran que Dios es incognoscible, es decir, que nada podemos saber de su existencia. Son éstos los agnósticos, que no niegan que Dios exista, sino sólo el que podamos llegar a su conocimiento. Cabe citar entre ellos a Kant y a los antiguos epicúreos.

    c) Un tercer grupo de pensadores -el más extenso- afirma que Dios existe, y que de algún modo podemos conocerle. Pero entre ellos hay también distintas posiciones:

    1.ª Algunos sostienen que a Dios se le conoce de un modo directo, inmediato: que Dios se hace patente a nuestra experiencia. Son estos los ontologistas (Malebranche, Gioberti, Rosmini, entre otros). Para ellos no es precisa una demostración racional de la existencia de Dios, puesto que basta una mostración de lo que es por sí mismo evidente.

    2.ª Otros, los fideístas, creen que a Dios se puede llegar por la fe, pero no por la razón. La fe es para ellos un modo de saber, pero no racional ni basado en la razón, sino completamente ajeno a ella. Cabe citar entre éstos a Daniel Huet (siglo XVII) y a las corrientes que dan a la fe una fundamentación afectiva o sentimental (siglo XIX).

    3.ª Otros, en fin, afirman que Dios no es evidente (en esta vida), pero tampoco es inasequible para la razón. Según ellos, la existencia de Dios es demostrable racionalmente. Tal es la posición ortodoxa católica. Si Dios fuera evidente (como para los ontologistas), la fe carecería de todo mérito moral; si fuera inasequible a la razón (como para agnósticos y fideistas), la teología no podría ayudarse de la razón ni ésta nos conduciría a la verdadera causa de las cosas.

    DEMOSTRABILIDAD DE LA EXISTENCIA DE DIOS

    Cuando Pablo de Tarso entró en diálogo con los filósofos en Atenas, empezó a hablarles del Dios desconocido, a quien se puede «buscar y hallar a tientas, que no está lejos de nosotros, porque en El vivimos, nos movemos y existimos». Ese es justamente el punto de partida de nuestro tema: inevidencia de Dios y posibilidad de llegar a conocerlo.

    1) Inevidencia de la existencia de Dios.- Santo Tomás se plantea el problema en estos términos: si la existencia de Dios es evidente de por sí, en contraposición a las evidencias mediatas por demostración y a lo totalmente desconocido. El planteamiento es más que hipotético; la historia de la teología registra muchas respuestas afirmativas que vamos a recordar sucintamente. Unas son de carácter intelectual; otras son más bien sentimentales, vitalistas o existenciales. Las primeras tienen su máxima expresión en el Ontologismo; las segundas, en el Modernismo.

    Por Ontologismo se entiende el sistema filosófico que da a Dios prioridad lo mismo en el ser que en el conocer: Dios es lo primero que conoce la inteligencia humana, y en él y por él conoce las demás cosas. La denominación de ontologismo (debía ser más bien teologismo) se debe a Gioberti (m. 1852), aunque quien pretendió justificarlo más extensamente, a base del carácter eterno y necesario de nuestras ideas claras y distintas, fue Malebranche (m. 1715).

    Describe así el sistema el ontologista Fabre: «El ontologismo es un sistema en el cual, después de haber probado la realidad objetiva de las ideas generales, se establece que estas ideas no son formas o modificaciones de nuestra alma: que no son nada creado; que son objetos necesarios, inmutables, eternos y absolutos; que se centran en el Ser simplemente dicho, y que este Ser infinito es la primera idea captada por nuestro espíritu, el primer inteligible, la luz en la cual vemos todas las verdades eternas, universales y absolutas. Los ontologistas dicen, pues, que estas verdades eternas no pueden tener realidad fuera de la esencia eterna; de donde concluyen que ellas no subsisten sino unidas a la sustancia divina, y que no puede ser sino en esta sustancia donde las vemos».

    Prescindiendo de la denominación moderna de ontologismo, la historia de la supuesta intuición natural o evidencia inmediata de Dios ofrece muchas incidencias a través de los siglos; unas veces por influjo manifiesto de filósofos anteriores, otras veces como ocurrencias más o menos espontáneas.

    La doctrina platónica de la contemplación de las ideas (separadas y subsistentes), especialmente de la idea de «aquella Belleza que ni nace ni muere, que es en sí y existe por sí», puede considerarse como un equivalente antiguo de la intuición natural de Dios. Su influjo se ha hecho sentir en la teoría neoplatónica del conocimiento (intuición de las ideas que subsisten en Dios) y en la agustiniana de la iluminación del Verbo.

    En el siglo II, en los medios gnósticos (Valentín, Ptolomeo), según las referencias de San Ireneo, se profesaba la intuición inmediata de la esencia divina. En el siglo IV sobreabundan en el mismo sentido los eunomianos, que llegan a afirmar que el hombre conoce intuitivamente la esencia divina en este mundo tan perfectamente como Dios se conoce a sí mismo. Diez siglos más tarde, los begardos y beguinas enseñaban, según refiere el Concilio de Viena (1311-1312), que «cualquier naturaleza intelectual es en sí naturalmente bienaventurada y no necesita del lumen gloriae que la eleve para ver a Dios y gozar de él». En el siglo XV algunos teólogos místicos de tendencia neoplatónica (Gerson y Marsilio Ficino) reinciden en semejante intuicionismo teológico.

    Doctrina afán al ontologismo, ampliamente difundido en el siglo XIX por obra de Gioberti (m. 1852) y Rosmini (m. 1855), aunque esencialmente diferente de él (al no profesar el intuicionismo objetivo), es el sistema de Descartes (m. 1650) de las ideas innatas, entre las que estaría la idea de Dios en su equivalente de infinitud y perfección. Y, aunque no sea ni ontologista ni innatista propiamente, en esa misma línea está el famoso argumento ontológico de San Anselmo (m. 1109), que pretende descubrir la existencia de Dios en el mero análisis de la idea de Dios. Es otro apriorismo subjetivista.

    Los Modernistas decían tener conciencia de la existencia de Dios por vía de experiencia religiosa, sentimental, personal, previa a cualquier razonamiento o demostración (que, por lo demás, no es posible, puesto que la razón humana no puede trascender el orden de los fenómenos y de la finitud). Aunque su radical agnosticismo (con la consiguiente negación de la teología natural y de la revelación externa) les llevaría al ateísmo absoluto, el hecho religioso les retrajo de este extremo, y buscaron explicación a la fe religiosa.

    Esta, como hecho de vida, tiene su fundamento en la inmanencia vital: se da en el hombre una indigencia de lo divino, a nivel de subconsciencia, que, al ser percibida a nivel consciente por el «sensus religiosus», origina la fe y los demás hechos religiosos. Dios es, pues, algo incognoscible, pero sentido nebulosamente como algo divino que responde a una indigencia vital. Esta posición teísta, aunque intelectualmente agnóstica, ha sido cuidadosamente descrita por San Pío X en la encíclica Pascendi (1907).

    La posición agnóstico-vitalista de los modernistas de tiempos de San Pío X (Loisy, Tyrrel, Fogazzaro, Le Roy), en cuanto a la aceptación de la existencia de Dios al margen del razonamiento y de la intuición intelectual, conecta muy directamente con varios autores del siglo XIX y tiene sus reflejos posteriores hasta nuestros días.

    Jacobi (m. 1819) profesa una «filosofía de la fe y del sentimiento», según la cual la existencia de Dios, como del incondicionado, es inmediatamente evidente, no a nivel de razón, sino de sentimiento o afecto. El sacerdote francés Gratry (m. 1872) habla de un sentido divino por el que se establece cierto contacto con Dios en la interioridad del yo, donde Dios reside. Ya en el siglo XVII, Tomassino (m. 1695) había hablado de un sentido arcano con semejante función religiosa.

    En lo referente al sentido de indigencia de lo divino, el modernismo tiene mayor afinidad a n con los autores protestantes liberales Schleiermacher (m. 1839), Ritschl (m. 1889) y Sabatier (m. 1901), que reconocen a Dios como término de un sentimiento espontáneo de dependencia de lo infinito, cuya existencia resulta indudable, aunque su contenido esencial sea confuso. A Dios no se le demuestra racionalmente, se le siente en el corazón.

    Posteriormente a la encíclica Pascendi, dependiendo de o coincidiendo con los modernistas y predecesores, la idea de un contacto preconceptual o de un sentimiento de lo divino, previo o al margen del razonamiento metafísico, se encuentra en varios autores de nuestro siglo, algunos de los cuales (Bergson y Blondel, por ejemplo) ya habían expuesto pensamiento antes de los modernistas. Tal ocurre con Max Scheller (m. 1927) con su captación religiosa de Dios, por vía de amor, como valor originario; con Rodolfo Otto (m. 1937) con su sentimiento de lo numinoso; con Bergson (m. 1941) para quien la religión es parte del plan vital, y la existencia de Dios se percibe místicamente en este dinamismo inmanente.

    Tal como se observa -decía él- en la vida de los santos; con Blondel (m. 1949), para quien el único camino de acceso a Dios es la «acción vital» que, en la totalidad de su exigencia, postula la existencia de Dios; con Lavelle (m. 1951), con su fe existencial en la existencia de Dios, previa a las pruebas que la justifiquen; con Gabriel Marcel (m. 1974), con su intuición de la copresencia de Dios en la oración, que da evidencia, previa también a toda prueba, de su existencia; con Carlos Rahner, con su aprehensión preconceptual (de signo heideggeriano) de Dios.

    La solución crítica de este primer problema incluye las razones positivas de la inevidencia de la existencia de Dios y la valoración de las actitudes ontologista y modernista.

    A) Por qué Dios nos está oculto. La mayor testificación de la no evidencia natural de la existencia de Dios es el hecho, tan frecuente en nuestros días, del ateísmo teórico, en sus modalidades de ignorancia y de positiva negación de Dios. Es un hecho, si no siempre sincero y menos veces quizá justificable, suficientemente amplio para ser decisivo contra la supuesta evidencia natural de Dios.

    La razón positiva de esta inevidencia no es ciertamente la dificultad en ver la conjunción de predicado y sujeto en la proposición Dios existe o Dios es existente (como cuando nos preguntamos si tal hombre ausente existe o dejó de existir), sino la trascendencia de lo divino respecto de nuestro ámbito de conocimiento natural y espontáneo, que es el ser de las cosas sensibles, objeto propio o connatural del humano entendimiento. Lo que está más allá del ser de las cosas sensibles e imaginables no nos es accesible sino a fuerza de abstracción formal y de discurso, es decir, de mediación gnoseológica. Antes aludíamos al lastre imaginativo con que se desenvolvía el mismo idealismo kantiano de las ideas puras.

    Cuando Santo Tomás se preguntó que si la existencia de Dios era evidente por sí misma, «utrum Deum esse sit per se notum», contestó negativamente, pero precisando que esta no notoriedad es respecto del entendimiento humano, esto es, «quoad nos», no objetivamente, «quoad se», a nivel noético de pura inteligencia.

    Es decir, objetivamente al existir le compete a Dios inmediata y necesariamente: el predicado es de la esencia del sujeto, y así es cognoscible y conocido por Dios mismo y por el hombre cuando entra sobrenaturalmente en el nivel noético de Dios, como ocurre en la visión beatífica, al decir de los teólogos. Pero los horizontes de percepción del hombre mortal son más reducidos en cuanto a lo «per se notum». Nos son obvias, por ejemplo, las proposiciones yo existo, yo soy corpóreo, yo leo, aunque sean menos consistentes ontológicamente (yo puedo pude dejar de leer o de existir) y menos perceptibles para un observador lejano que las proposiciones axiomáticas de orden metafísico. Esta relatividad de la evidencia la veremos extenderse incluso al conocimiento discursivo.

    B) La posición ontologista ni es obvia ni su razonamiento es correcto. Ni aun suponiendo que ellos tuvieran conciencia de la intuición de Dios podrían dar carácter universal al fenómeno, y menos a título de naturaleza, dado que los demás hombres no tienen conciencia de tal intuición, y muchos la niegan positivamente al reflexionar con ellos sobre el tema.

    La inferencia de la prioridad noética de Dios en nuestro conocimiento en razón de su prioridad ontológica en nuestro ser y obrar es incorrecta, porque o se confunde el orden del ser y el del conocer o se suponen paralelos, cuando en el orden humano suelen ser inversos: solemos conocer Ultimamente lo que es primordial en el ser: llegamos al conocimiento de las causas por sus efectos, al de la sustancia por los accidentes, al de los orígenes por las derivaciones.

    Tampoco cabe concluir o suponer un trasfondo divino en nuestro conocimiento en razón del carácter «eterno» y «necesario» de ciertos conceptos nuestros, porque tal eternidad y necesidad no son la eternidad y necesidad de Dios, sino unos atributos propios de estos conceptos, expresados negativamente, esto es, en lo que tienen de independencia del devenir temporal y contingente. En realidad nuestros conceptos nacen en nuestra mente, de ella dependen subjetivamente y a ella corresponden en cuanto a su contenido objetivo natural. Es como si de la ficción imaginativo racional del espacio infinito pasásemos a identificar a Dios con el infinito espacial de nuestra invención. La eternidad, necesidad e infinitud que son atributos de Dios, solamente de Dios son conocidos naturalmente.

    Tan artificioso e inconsistente es el argumento de San Anselmo (llamado ontológico por Kant, según su propia terminología) al pretender dar por incluida la existencia de Dios en la autopercepción del concepto de Dios como de lo mayor («quo maius cogitari non potest»), que debería incluir la existencia «et in intellectu et in re». Pero este concepto de Dios como de algo existente en el pensamiento y en realidad no deja de ser un pensamiento, de cuya verdad objetiva no consta sin más. Pensar que una cosa existe no es argumento de su existencia, y menos razón obvia. La crítica histórica da razón de ello continuamente. «No se puede argüir -le contesta Santo Tomás - que exista realmente (Dios pensado como lo mayor), si no es suponiendo que se da en la realidad algo, mayor que lo cual no se puede pensar nada, que es lo que no conceden los ateos».

    C) La posición modernista y afines, de experiencia religiosa, de índole sentimental al margen del conocimiento conceptual, ni nos da ni refleja una conciencia primaria de la existencia de Dios, sino de una vivencia religiosa subjetiva sumamente vaga de contenido, cuya correspondencia con Dios no se patentiza ni se demuestra. Si los modernistas se muestran tan agnósticos en cuanto a la objetividad de nuestros conceptos, ¿cómo se mostrarán tan crédulos en cuanto al contenido objetivo y trascendente (Dios) de una vaga experiencia religiosa? Porque no es lo mismo experiencia de Dios que sentido de limitación e indigencia vital, de religación inefable.

    El realismo de esas vivencias y de la infinidad de aspiraciones del corazón humano puede tener explicación en la amplitud del objeto de la voluntad (el bien en común) y en su trascendencia sobre el apetito sensitivo. Pero esto no se puede traducir sin más por el sentido de Dios, que es un bien concreto, a no ser cuando se da por conocido previamente, máxime si interviene el factor gracia, como ocurre en la experiencia mística de los santos cristianos. De hecho, los autores modernistas partían de una fe cristiana en Dios, más o menos vivida pero ciertamente conocida. Pero aun desde la fe proclamaba Isaías: «En verdad eres un Dios escondido».

    La supuesta comunicación personal o experiencia trascendental más o menos explícita, pero previa a la conceptualización, de la existencia de Dios (Rahner) se afirma demasiado gratuitamente para que convenza. Pero es que además una comunicación personal preconceptual de Dios al hombre compromete la incomunicabilidad ontológica de la persona, cuya apertura manifiesta al otro es por vía de conocimiento y amor. La huida del realismo crítico se paga cara cuando se trata de razonar las propias opciones sistemáticas.

    2) Posibilidad de llegar a conocer la existencia de Dios.- Dios no nos es evidente y mostrable, pero sí demostrable. Por demostración se entiende un conocimiento mediato, objetivo y cierto. Tratándose del conocimiento de Dios, debe darse por supuesto que no se trata de una demostración «a priori» en el sentido riguroso aristotélico (como si Dios pudiese ser efecto real de algo anterior existente), sino «a posteriori», a través de efectos que lo notifiquen.

    También este tema tiene una larga y variada historia, que vamos a reseñar brevemente. Frente a quienes pensaron y piensan que la existencia de Dios se puede demostrar racionalmente tomando como medio objetivo la realidad observable de este mundo, otros pensaron o piensan que no cabe ni este ni otro género de demostración. También se registran conatos de demostración poco críticos.

    Los que niegan la posibilidad de la demostración, no todos son ateos. Hay entre ellos quienes profesan la existencia de Dios debido a la fe, a la tradición de los antepasados o postulados de razón práctica. Así como en el apartado a) distinguíamos dos vivencias inmediatas de Dios, una intelectual y otra sentimental, así en este apartado b) distinguiremos dos aceptaciones mediatas de Dios, una intelectual-racional y otra al margen del razonamiento especulativo. Opuestos a cualquier aceptación de la existencia de Dios son los agnósticos ateos:

    Agnosticismo fideísta. La razón, sobre todo después del pecado original, es incapaz de conocer naturalmente la existencia de Dios y sus atributos. Sólo por la revelación y la fe tenemos acceso a Dios.

    En el siglo XII, el judío cordobés Moisés Maimónides abundaba en esta apreciación oída a otros. En el siglo XIV es tesis frecuente entre los nominalistas, muy singularmente en Occam (m. 1349) y en Nicolás de Autricuria (m. 1350), llamado el Hume de la Edad Media. En el siglo XVI, Lutero, que tenía a honor ser discípulo de Occam, acentúa la posición agnóstica en razón de su pesimismo sobre la condición de la naturaleza humana después del pecado original. En el siglo XVII, Miguel de Molinos (m. 1696) adopta una posición netamente fideísta con su misticismo quietista.

    En esa misma línea están Cornelio Jansenio (m. 1638) y Blas Pascal (m. 1662), tan fácilmente citado en los agnósticos posteriores. En el siglo XIX es Luis Eugenio Bautain (m. 1869) quien mantiene y sistematiza esta ideología, que él llama Fideísmo en su obra Philosophie du Christianisme. En nuestro siglo, el gran propugnador del agnosticismo fideísta fue el teólogo protestante K. Barth (m. 1969). Según él, los que creen demostrar la existencia de Dios, en realidad no llegan al Dios de la revelación, sino a una proyección mental de sus discursos, cayendo en una cierta idolatría. Le parecía que la teología católica se fundaba toda en la «analogía entis», que él considera invención del anticristo.

    Agnosticismo tradicionalista. Es un fideísmo más generalizado. No sólo la verdad sobre la existencia de Dios, sino que toda, por elemental que sea, tiene su único origen en la tradición, cuyo vehículo es la palabra, don originario de Dios. La palabra no es expresión del concepto, sino el origen del mismo. El máximo criterio de certeza es el testimonio de la comunidad. Principales representantes de esta actitud son Luis de Bonald (m. 1840). De La Mennais (m. 1854) y Bonnetty (m. 1879). Actualmente, y desde una perspectiva más bien positivista, el teólogo protestante Paul M. van Buren no reconoce otra vía de acceso crítico a la realidad que el análisis del lenguaje.

    Agnosticismo kantiano. Según Kant ( m.1804), el único conocimiento científico o teóricamente válido es el que resulta de la síntesis de la experiencia y de las categorías de nuestro entendimiento, esto es, los juicios sintéticos «a priori» que se dan en la matemática y en la nueva física. De ahí que la metafísica o la teología, al no versar sobre materia experimentable, carecen de objeto científico; Dios ni es intuido inmediatamente, ni está comprendido en el nexo de la experiencia. Sin embargo, Kant no fue ateo; aparte de su fe religiosa de familia, que conservó siempre, la existencia de Dios le parecía exigida por la razón práctica, para remuneración de la vida humana.

    Agnosticismo positivista. El positivismo nominalista del siglo XIV, cuyo postulado fundamental era la negación del conocimiento conceptual de los universales, reduciendo al singular el ámbito del conocimiento válido, en los siglos XVIII y siguientes se autoconstituye en único saber científico y deriva en las naturales consecuencias teológicas. Para Hume (m. 1776), no hay más conocimiento válido que la experiencia sensible. El supuesto nexo causal de los fenómenos y el principio de causalidad, al no ser sensibles, carecen de valor. Stuart Mill (m. 1873) abunda en el mismo empirismo agnóstico. No tiene inconveniente en hablar de la causalidad física, pero entendiéndola exclusivamente dentro del orden sensible de los fenómenos, sin dar lugar a la supuesta causalidad eficiente de los metafísicos.

    Con Augusto Comte (m. 1857) el positivismo agnóstico (= no hay más conocimiento válido que el intuitivo y sensible) no sólo socava los fundamentos de la demostración de la existencia de Dios, sino también de toda creencia religiosa: la fe religiosa no se funda en una intuición sensible; por tanto, es vana, es un residuo del primitivo estado teológico o infantil de la humanidad, que ha sufrido crisis en el estado metafísico de la época moderna, y terminará desapareciendo en el estado positivo del positivismo, tan utópicamente profetizado por Comte. En contrapartida, Comte instituyó la religión de la humanidad, suplantando a Dios por la humanidad, y autoconstituyéndose primer gran sacerdote de la misma.

    El positivismo agnóstico no establece exprofeso la inexistencia de Dios, pero la dejó sin base, ya que, según sentó el positivista Littré (m. 1881) «las cosas acontecen como si no existiera». El paso del agnosticismo o ateísmo gnoseológico al ateísmo positivo y militante (antiteísmo) sobrevendrá con el positivismo materialista del siglo XIX, en cuyo inicio aparece la Enciclopedia de los Sin Dios (1800), de Pedro Maréchal, y que tendrá su mayor éxito a partir de 1840. Representante teórico máximo de esta actitud es Feuerbach (m. 1872), que pretendió reducir la teología a antropología materialista, proclamando al hombre único Dios del hombre. Poco después, Nietzsche (m. 1900) proclamará la muerte de Dios y la aparición del superhombre.

    El actual neopositivismo no suele presentarse tan exclusivista en cuanto a valor científico de su saber, bien acreditado en el ámbito de la físico-matemática, sin cerrarse, por consiguiente, a la posibilidad de otras vías de acceso al conocimiento de Dios.

    Como no todos los agnósticos son ateos (aunque lo hayan sido los principales representantes del agnosticismo positivista, máxime los de signo materialista), no se puede identificar la cuestión de la demostrabilidad de la existencia de Dios con la de su existencia. Dejemos, pues, el tema del ateísmo para el apartado siguiente, y veamos ahora, positiva y negativamente, las bases noéticas de dicha demostrabilidad.

    A) Bases noéticas de la demostrabilidad de la existencia de Dios. En general, la demostración «a posteriori», del efecto a su propia causa, es posible y válida, ya que los efectos nos son frecuentemente más conocidos que sus causas. Por eso, dado y conocido un efecto, se puede conocer la existencia de su propia causa, y sus notas fundamentales, reveladas en el modo de ser del efecto. Ahora bien: la Metafísica, al someter a su objeto a último análisis, en visualización formal propia, es decir, en el tercer grado de abstracción formal, puede descubrir en él los caracteres de efectualidad, de dependencia causal, postulada por su inconsistencia ontológica en el existir, lo cual es punto de partida para un discurso ascendente que nos lleva a la causa propia del ser que estudia la Metafísica: Dios.

    La validez de este modo de argumentar supone varias cosas de orden gnoseológico-metafísico.

    1. El realismo de un área o ámbito del ser más profundo y amplio que el ámbito de lo sensible y de lo cuanto; y, proporcionalmente, por parte de la mente humana, una capacidad de captación del ser más allá de la aprensión sensible y experimentable (que realiza la física) y de lo imaginable cuanto (con que opera la matemática). Se trata de la noción del ser en el tercer grado de abstracción formal, con su fundamento objetivo en que se desenvuelve toda la metafísica.

    2. La existencia de una auténtica causalidad eficiente, más allá de la mera sucesión de los fenómenos, y el valor objetivo u ontológico del principio de causalidad, que Santo Tomás enunciaba así: «Porque el efecto depende de la causa, puesto el efecto, es necesario que la causa exista».

    3. El concepto de causa «propia», que es aquella de la que depende el efecto primordialmente («per se primo»), esto es, inmediata y necesariamente, como efecto propio, que viene a ser como su propiedad expansiva («ad extra»), bien sea en cuanto al «fieri» o en cuanto al ser resultante.

    4. El carácter análogo (no unívoco) de las nociones de ser, de causa y del mismo principio de causalidad: dado un efecto y el modo del efecto, hay que suponer una causa conforme a su modo. Por eso, si este mundo o algún fenómeno de el revela una efectualidad a nivel del ser, de orden trascendental, tenemos el camino abierto a la indagación de una causa superior a ese orden.

    5. Supone, finalmente, la condición factual de las cosas observables de este mundo. Esto en una observación elemental no es difícil de descubrirlo (mil modos de dependencias empíricas, atendidas por la ciencia positiva), pero a mayor profundidad, hasta ver su condición de efectualidad absoluta, a nivel óntico, con dependencia de algo trascendente, ya no es fácil. En este descubrimiento va a consistir precisamente la prueba de la existencia de Dios, de la que nos vamos a ocupar en seguida.

    En pocas palabras, la Teología Natural basa su posibilidad de llegar al conocimiento de la existencia de Dios en la consistencia crítica del objeto de la Metafísica, en la capacidad y posibilidad de la mente humana de operar con conceptos metaempíricos, irreductibles a la imagen sensible o imaginaria, y en la condición del mundo observable, que necesita de una razón de ser extrínseca al mismo.

    Sin apelar aquí a la mayor certeza que esta posición tiene en Sagrada Teología, y ateniéndonos sólo al valor de un testimonio humano calificado, notemos que la Iglesia católica, amén de las reiteradas reprobaciones del agnosticismo teológico, en el Concilio Vaticano I (Ses. 3, cap. 2, canon l) definió como dogma de fe que la razón humana puede conocer naturalmente y con certeza la existencia del verdadero Dios a través de las creaturas, como indican las Sagradas Escrituras.

    B) El agnosticismo falla en la exclusividad que da al conocimiento intuitivo sensible: hay conceptos que, por su universalidad e independencia de lo físico cuantitativo (ser, verdad, análisis abstractivo, etc.), no pueden reducirse a la imagen singular sensible. El criticismo kantiano explica estas notas por las formas subjetivas «a priori», pero a costa de caer en dificultades más generales. El agnosticismo positivista recurre a unas lucubraciones fantásticas, totalmente alejadas de la experiencia sensible, que indican que el hombre es capaz de razonamientos que desbordan el singular observable; que entender es más que sentir y que el hecho religioso no tiene explicación en los presupuestos agnósticos.

    DEMOSTRACION DE LA EXISTENCIA DE DIOS

    Abierto el camino de la demostrabilidad de la existencia de Dios, nos queda ahora el recorrerlo.

    Una pregunta que surge, antes y después de la demostración, es sobre la facilidad o dificultad de ese camino. La respuesta (que condiciona éticamente la responsabilidad de los ateos) ha sido históricamente varia. Muchos pensadores cristianos primitivos daban por supuesto que se trataba de un camino fácil, inducidos a pensar así por el libro de la Sabiduría (cap. 13) y por la carta de San Pablo a los Romanos que hablan de conocimiento fácil de Dios a través de las criaturas y de inexcusabilidad de los ateos.

    En contra de esta facilidad están: el hecho tan frecuente de ateos teóricos sinceros, la discusión existente entre los especialistas sobre el valor probativo de las «vías» de demostración, y el testimonio del mismo Santo Tomás, que aduce como razón de conveniencia de la divina revelación para conocer la verdad natural sobre Dios el que «de lo contrario la conocerían pocos, después de mucho tiempo, y con mezcla de muchos errores».

    Pienso que la respuesta debe ser dada con una doble distinción: el conocimiento de la existencia de Dios es difícil, como término de un proceso metódico y científico, rigurosamente crítico, que lleve a un Dios trascendente y personal. Pero un conocimiento precrítico, cuasi espontáneo de Dios a través del espectáculo de la naturaleza y del fenómeno de la propia conciencia, resulta fácil para un hombre normalmente educado, sin deformaciones intelectuales (prejuicios) o morales (vicios); en cambio, ha de resultar muy difícil para el hombre agnóstico o de vida moral desordenada, que chocaría instintivamente con una idea de Dios que comprometiese consecuentemente su vida.

    En el capítulo anterior, la tesis de la demostrabilidad era contraria tanto a la supuesta evidencia intuicionista como a la insalvable oscuridad agnóstica. En el presente, la certeza mediata, por demostración, hace frente no sólo a los ateos agnósticos, sino también a los ateos positivos, que, además de negar la demostrabilidad (como los anteriores), sostienen positivamente la inexistencia de Dios.

    Santo Tomás, al cuestionarse «utrum Deus sit» (si existe Dios), redujo a dos las razones del ateo teórico: el hecho del mal en el mundo, que parece acusar la inexistencia de un Dios infinitamente bueno y poderoso (que hubiese querido y podido remediarlo), y su inutilidad, porque todo lo que ocurre en el mundo se explica o puede explicarse por causas intramundas, necesarias o libres.

    Estos dos motivos teóricos siguen pesando en el ateísmo actual, en el que inciden, sin embargo, otras motivaciones que explican sus notas características de universalidad (fenómenos masivos a todos los niveles culturales) y de positividad (una cierta mística de la muerte de Dios: «era preciso que muriese» -Nietzsche-). Procederemos, pues, escalonadamente en cuatro momentos: breve descripción del ateísmo y de sus motivaciones actuales; pruebas de la existencia de Dios; análisis críticos de otras pruebas inválidas o incompletas; respuesta a las razones teóricas del ateo.

    1) El ateísmo y sus motivaciones actuales.- Clemente de Alejandría explicaba que «ateo es el que piensa que Dios no existe». El término «ateísmo» está en uso en la antigüedad precristiana. Ya decía Filón de Alejandría que «el ateísmo es el peor de los males». El papa Juan XXIII, en la Constitución Apostólica de convocación del Concilio Vaticano II, hablaba de «un hecho completamente nuevo y desconcertante, cual es la existencia de un ateísmo militante, que ha invadido ya a muchos pueblos». Prescindimos de las personas, para describir sus modos y motivos de la forma más sintética posible.

    Los modos y grados del ateísmo son: Simplemente práctico (con reconocimiento teórico de la existencia de Dios), con dos grados: ateísmo negativo (no da sentido teísta a su vida práctica, vive sin compromiso religioso) y ateísmo postulatorio (más que por negligencia, elige no pensar en las consecuencias prácticas de su teísmo-teórico), y teórico-práctico, también con dos grados: ateísmo negativo: no reconocimiento de Dios en principio, bien por indiferencia o insensibilidad total (no sentir el problema), bien en razón del agnosticismo metodológico (porque no podemos saberlo); y ateísmo positivo (= «militante» o antiteísmo), que bien rechaza a un Dios mal supuesto, que es irreal para los mismos teístas, o rechaza la idea del Dios de verdad, con los atributos que le atribuyen auténticamente los teístas, y esto o porque no es necesario, sino más bien estorba a nuestra autonomía (nos enajena), o porque resulta absurdo en sus atributos (bondad, necesidad, inmutabilidad).

    Las motivaciones del ateísmo actual. Habrá que distinguir motivaciones o antecedentes en el pensador ateo suscitando opinión o conjugándose con apreciaciones personales, y motivaciones personales, que serán, en definitiva, las que den crédito a las históricas.

    A partir del siglo XVIII (en que el ateísmo parece haber adquirido carta de ciudadanía en Occidente) cabe reseñar los siguientes antecedentes:

    1. El positivismo sensista, desde los empiristas de los siglos XVIII-XIX hasta el actual neopositivismo. Sus presupuestos metodológicos (sólo vale lo observable o verificable) y su delimitación del campo de la verdad científica a lo empírico, con sus indudables éxitos «científicos», son una buena predisposición para un «habitus» de pensamiento ateo. El paso entre el «no poder saber que existe» y el «no existe» resulta muy fácil.

    2. El iluminismo y racionalismo. La autosuficiencia de facultad (la Razón) para conocerlo todo (cerrándose a la posible revelación), y la suficiencia de objeto material y mundano, sin necesidad de realidades ultraterrenas, preparó el ambiente ideológico para una visión atea del mundo y de la vida. Por lo demás, tanto iluminismo y tanta evidencia racionalista predispusieron, por reacción, al llamado comúnmente agnóstico.

    3. El materialismo dialéctico. El paso del absolutismo idealista alemán al materialismo dialéctico (Hegel-Feuerbach- Marx) marca para gran parte de Europa y Asia el antecedente histórico más notable del fenómeno del ateísmo masivo de nuestros días. Su sistema materialista, abierto a la flexibilidad historicista; la interpretación peyorativa de la religión (con la difusión de los «slogans» de Feuerbach y Marx «la religión es una alienación», «la religión es el opio del pueblo»); la presentación de un humanismo social y escatológico ateo, junto con el absolutismo político, son los grandes recursos para un ateísmo militante y confiado.

    4. El humanismo existencial ateo. Es, en nuestro mundo occidental, al lado del neopositivismo, el factor vital, cultural y filosófico más influyente en profundidad y extensión: filosofía, literatura, cine, costumbres. Un acentuado inmanetismo, generalmente pesimista y agnóstico, junto con la sublimación de la libertad a la más absoluta autonomía existencial, cierra el camino al concepto de Dios y a una vida dependiente. «El Dios que todo lo veía, hasta al mismo hombre, tenía que morir. El hombre no soporta que un testigo semejante viva» (Nietzsche). «Dios no existe. ¡Alegría, lágrimas de alegría! ¡Aleluya! Loco, no pegues; te estoy libertando y libertándome. No más cielo; no más infierno; sólo la Tierra» (Sartre).

     

     

     

     

     

    LA ALEGRIA DE FE

                 DOMINGO

     

    ¡El cielo, entre la fronda verde y oro
    con espadas de luz por toda brisa;
    cielo sin cielo, más allá del aire,
    más arriba del cielo, más arriba...!

    ¡Y el sol sobre la fresca hierba virgen,
    por dulce lluvia de la noche, henchida:
    El oro verde de la vida nueva
    en todas las mañanas de la vida!

    ¡Las espadas del alba, en enramada
    desde el oriente al declinar, tendidas  
    como un puente de Dios, en arco iris,
    columna vertebral del nuevo día...!

    Espadas y trompetas. La alegría
    de caminar corriendo, andar cantando;
    más que cantar, volar; gritar rezando
    con el tañir de la campanería.

    ¡Vida nueva, alma nueva, goce claro!
    ¡Quebró el domingo su ánfora de risa!
    ¿Por qué no cantan siempre así los pájaros?

     

    ALMUERZO AL SOL
     

    Bendícenos, el Padre,
    el tendal del almuerzo.

    Bendice el mediodía
    blanco como el cordero
    que a los dispersos trae
    y va sentando en ruedo.

    La gracia de la hora
    dibuja el cerco
    en mandando su rayo
    preciso y recto
    ¡y se dora la tierra
    de hombres y de alimentos!

                                                       

     

     

     

          

     


    Bendícenos la mesa
    hija de siete huertos,
    y de un trigal dorado
    y un herbazal al viento.

    Bendícenos la jarra
    que abaja el cuello fresco,
    la fruta embelesada,
    la mazorca riendo,
    y el café de ojo oscuro
    que está empinado, viéndonos.

    Las grecas de los cuerpos
    bendígalas su Dueño;
    ahora el brazo en alto,
    ahora el pecho,
    y la mano de siembras,
    y la mano de riegos.

    Si acaso somos dignos
    de sentir, Padre Nuestro,
    que pasas y repasas
    la parva de alimentos.

    Y si yantan en torno
    boyadas y boyeros,
    y ya bebió el cabrito
    y el pájaro sediento.

    Al mediodía, Padre,
    en el azul acérrimo,
    ¡qué íntegro tu pecho
    qué redondo tu reino

     

     

    Adónde van los días rebosantes
    de pasos, de carreras, de sollozos,
    de risas, de palabras, de miradas,
    de timbres de teléfonos, de manos
    con sus gestos y sus aburrimientos,
    repletas de oraciones y blasfemias,
    de besos y bostezos y mordiscos,
    ¿adónde?

    Pero, al llegar la noche, todos vamos
    dejándonos la ropa
    sucia sobre las manos del silencio.
    Entonces, unos labios encendidos,
    como una rosa dejan en la frente
    de cada uno un sello. Mas retorna
    otro día y no sabe hacia dónde
    dirigirá sus pasos, sus palabras,
    sus timbres, sus miradas, su incansable
    cansancio. Sólo sabe que le esperan
    a la noche unos labios que depositarán
    algo como una rosa en cada frente.

    alfaro

    mujtris7Me canso de sufrir y digo: ¡basta!
    Apelo a un tribunal que se demora.
    En el banquillo espero hora tras hora
    con un anhelo vivo que me gasta.

    Llega la sombra de la noche hasta
    que me ennegrece entera. Evapora
    mi silueta encogida y rezadora
    que en otro Pecho su gemido engasta.

    Ningunos ojos mi llorar socorren.
    La Justicia y la Fe me desamparan.
    Nadie viene a medir mi desconsuelo.

    Las lágrimas me queman, me recorren.
    De pronto las cortinas se separan.
    Dios se asoma. ¡Me alarga su pañuelo!...















       

     

    rimaveral muchacha,
    dócil con las espigas y con las amapolas...
    Flor para mariposas y para el viento rama.

    Era mi voz más dulce la paloma
    que el lazo te anudaba
    azul-celeste sacro, a la cintura.

    Nido pequeño para mi beso
    el labio tuyo daba
    calor a mi sonrisa volandera.

    Blanda y curva, tu mano acariciante
    con un algo de mar iba y venía
    desde la tarde al sueño
    por la ruta dorada de los pájaros.

    Te coronaba junio, como a Ceres,
    triunfadora de frutos, bienamada
    por árboles y flores, a la orilla
    suspirante del alma que discurre
    fertilizando vida.

    ¡Mediodía feliz de corazones!
    ¡Plenitud del amor sobre nosotros!

    Y yo, cantando, saludaba al campo
    -campana el corazón para mi júbilo-
    con tu nombre apretado entre los dientes,
    dando gracias a Dios por tu milagro.

     

    ¿No te sucede a ti? Quizás a media
    noche, ¿no te despiertas con un ave
    en tus manos,
    un trino que aletea,
    en tu lengua, no sé, tal vez un sueño
    cazado de repente,
    una llamada
    al teléfono,
    un verso o un relámpago
    como una lagartija, una caricia
    de un ángel que, de pronto, se te esfuma,
    una sonrisa inesperada,
    un salto
    del corazón por alguien
    que regresa
    de lejos?
    Y hay que abrir
    y hay que encender
    la luz o el vino o las conversaciones
    polvorientas...
    A ver, cómo era el viejo
    salmo, aquel que decía que los labios
    se llenaban de risa y de cantares,
    porque habrá que poner en pie la danza
    hasta cansar la noche que nos queda.
    Y sin saber por qué,
    te asomarás
    a preguntarle al gozo de tu espejo
    a ver, a ver por qué, por qué no puedes
    pegar un ojo de alegría.
    Y eso
    que el mundo no va bien.
    Y tú lo sabes.

     

     

     

     

     

     

    MAS POEMAS DE SOLEDAD

    LLUVIA

    Barre la lluvia
    los restos de este amor
    sucio y tardio.
    Borra los rastros de tu olor
    y enjuaga besos sembrados
    en este campo seco.
    No prenderán y tu lo sabes.
    Nada crece en la tierra muerta,
    más que el silencio de mi voz.
     

    LASITUD

    Nuestro tiempo es exiguo,
    no ha nacido y sin embargo
    perece en la tarde que se agota
    y en la culpa gris que avanza.
    Un tiempo que se adivina –cerrado- en la lluvia;
    que se sabe finito en la humedad del amor
    y plagado de soles enfermos.
    Nuestro tiempo es errado y predecible
    Como el sonido de los cuerpos huecos
    Y los jadeos gastados de voces ajenas
    Una promesa vana que no acierta
    el final de arco iris.
     

    YA NO HAY TIEMPO...

    Un deseo
    en mis ojos
    sopla incansables vientos
    y las agujas
    que marcan mi ahogo
    se borran.
    En tu vientre
    las tardes se demoran
    tejiendo rumbos inciertos
    y redes que aprisionan
    mi lengua entre tus dientes.
    Nocturna y tibia
    -Enmudezco-

    La humedad de tu silencio
    tantea mi nariz
    y jadea promesas
    sin destino.
    Tu carne
    se extiende y avanza
    desde mi piel hasta tu ausencia
    para poseerlo todo...
    incluso a mí.
     

    DE SILENCIOS Y SOLEDADES

    S ola
    I maginare
    L as horas infinitas
    E ntre tu risa y mi llanto
    N ómada sin tierra virgen
    C andela encendida ¡Guíame!
    I nmersa en la bruma, te sueño
    O bservándome en el ocaso del amor
     

    Humedad y promesa,
    boca lujuriosa y ardiente
    que inspira crímenes de sangre,
    que instiga al suicidio.
    A morir.
    A matar.
    Ansío el roce en un descuido
    para morir infinitas veces
    para eliminar toda negativa
    / y besar
    Mientras pueda,
    Mientras viva,
    Mientras duela,
    y en mis venas corra sangre.
    Matar por ese beso.
    Morir por el pecado.
    Daga carmesí oculta
    tras un velo de recato,
    Perdición
    a la que el deseo me arroja,
    Matar o morir.
    Besar muriendo.
    Esas llamas que adivino como averno,
    atizan los suspiros
    que suplicante exhalo;
    mientras beso,
    mientras sangro.

    DORMIDA

    Sueña el placer que la hunde

    del brazo del amante anónimo

    del hombre que es nadie

    del cuerpo que es uno

    del grito negado

    del gozo profundo

    del sexo que duele

    y proyectado en sueños

    acecha el abismo que la circunda.

    Cada noche que me sueña y goza

    es un dia menos...

    INSTANTE

    Detenerte en mi mirada, retenerte
    Fijo, inmóvil, estático y mío.
    Sostener tu aroma
    perpetuar tu roce.
    Inmortalizarte.